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Mi Humana me ha comprado en estos tres años juguetes de todas las clases, tipos y colores. JUGUETES, JUGUETES, MÁS JUGUETES. Rascadores, cosas que simulan el ruido de bolsas, de cartón, más altos, más bajos, camitas, túneles, pelotas de tela, duras, blanditas, que botan mucho o nada, ratones, circuitos, bolas que echan granos de comida. 

De todo.  Aunque reconozco que, casi siempre, lo que más nos gusta es la caja de cartón o el plástico que los envuelve. Así somos los felinos.

La caja de cartón siempre es lo más divertido. Todos lo sabemos.

A mi hermano Yoshi le encanta el cocotero rascador, en el que puede estirarse por completo. A mi también me gusta, porque me puedo quedar colgada y rascarme la barbilla, pero Yoshi siempre viene a interrumpir mi momento de relax cuando me ve y acabo por irme. Luego pienso que tengo que afilar mis uñas y aprender a imponerme.

Mi rascador es otro más pequeño y que tengo absolutamente destrozado. Me apasiona refrotar mi barbilla y clavar mis uñas. ES UNA MIAURAVILLA. 

Además, es cuando peor está cuando más lo utilizo. Aunque el cartón se caiga a cachos y de pena verlo. Es MI-TE-SO-RO.

Si a Gollum lo hubiera adoptado un gato no se habría obsesionado con el anillo.

Sin embargo, mi juguete favorito es el plástico que protege la abertura de nuestros sacos de pienso. Lo veo y me vuelvo loca. A veces, también las mesitas que ponen en las cajas de pizza, que tendrán algún nombre, pero mi vocabulario gatuno no lo conoce y dudo mucho que haya una palabra humana para describir eso. ¿Acaso se llaman de alguna manera? ¿Y para qué ponéis eso en las cajas de pizza? Con lo que me gusta a mí tumbarme encima y sentir el calorcito de la pizza y ese olor… UMMMMM.

En fin, lo que os estaba explicando. Le llevo esa tira de plástico o las mesitas a Mi Humana para que me las tire y llevárselas otra vez. Así estaría durante horas, como poseída por el espíritu de esos gatos tan raros que ladran. Los llaman perros. 

También me gusta jugar a cazar manos y pies bajo las sábanas. Como experta cazadora que soy acabo atrapando a mi presa rápidamente. A veces escucho a Mi Humana gritando, creo que porque le he clavado una uña al cazarle el pie. QUERIDA, HABER ADOPTADO UN PERRO. 

Si ya sabéis cómo me pongo para qué me incitáis a cazar pies y manos…

Igual son cosas de gatas, porque a Yoshi le va más la pelota de tela y la caña con plumas de pájaro. Le vuelven loco. Será más simple. Como es tan joven.  

Y a vosotros, ¿qué os gusta?.

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