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¡Hola amiguis! Os tengo que contar un secreto: los rascadores me gustan muchísimo, pero prefiero mil veces afilar mis uñas en los vaqueros de Mis Humanos

No se si será el placer de quedarme colgada del pantalón o ver que se llevan un recuerdo mío cuando voy fastidiando la ropa, pero estoy enganchada, literalmente. En cuanto llegan a casa me cuelgo de ahí para afilar mis uñas y, ya de paso, comprobar de dónde vienen y con quién han estado. 

Preparando las uñas para la tarea.

Si queréis un consejo, aunque cualquier pantalón sería válido para desarrollar bien vuestra técnica afiladora, los mejores son los vaqueros. Son más resistentes y me recuerdan más a nuestros rascadores de verdad. 

No os penséis que no usamos los nuestros, porque los tenemos destrozaditos, pero saber que uno está saltándose una prohibición tiene siempre un encanto inevitable, je je je. 

Además, allá donde vayan vuestros humanos os recordarán, porque llevarán las marcas de vuestras uñas encima, haciendo compañía a los pelitos que siempre les dejamos para que todos sepan que son nuestra familia.

Quedarse enganchado es un riesgo pequeño a asumir.

No obstante, os tengo que advertir de que esta práctica conlleva sus riesgos. Más de una vez ocurre que me quedo enganchada, en el sentido estricto de la palabra, y no puedo sacar mis uñas de ahí. Nada que no puedan arreglar unos cuantos tirones o, en su defecto, unos cuantos maullidos de socorro para que los humanos te ayuden.

Con algo menos de riesgo, también podéis practicar y tener unas uñas perfectas con los nórdicos. No, no arañando a gente de los países nórdicos, sino practicando con el edredón. En este caso, el placer será doble, porque escucharéis cómo se mueven las plumas y, si hay suerte, lograréis sacar varias de ellas al exterior. 

Algún día hablaremos de decorar muebles y sofás. El sofá siempre merece un capítulo aparte. ¡Atrapa!

Os garantizo que la recompensa merece la pena. Vuestros humanos seguro que agradecerán que liberéis a esas pobres plumas y decoréis la habitación, para darle un toque más romántico. En el capítulo de decoración otro día hablaremos de cómo mejorar los sofás y los muebles, que también son dos labores importantes de nuestro día a día gatuno.

¿Con qué practicáis vosotros? ¡Ya me contaréis!